| 1 cuota de $38.900,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $38.900,00 |
| 2 cuotas de $22.707,87 | Total $45.415,75 | |
| 3 cuotas de $15.519,80 | Total $46.559,41 | |
| 6 cuotas de $8.567,07 | Total $51.402,46 | |
| 9 cuotas de $6.201,09 | Total $55.809,83 | |
| 12 cuotas de $5.037,22 | Total $60.446,71 | |
| 24 cuotas de $3.436,00 | Total $82.464,11 |
| 3 cuotas de $16.124,05 | Total $48.372,15 | |
| 6 cuotas de $8.970,98 | Total $53.825,93 |
| 3 cuotas de $16.509,16 | Total $49.527,48 | |
| 6 cuotas de $9.521,42 | Total $57.128,54 | |
| 9 cuotas de $7.161,05 | Total $64.449,52 | |
| 12 cuotas de $5.985,41 | Total $71.824,96 |
| 18 cuotas de $3.908,80 | Total $70.358,43 |
| 1 cuota de $38.900,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $38.900,00 |
| 2 cuotas de $20.969,04 | Total $41.938,09 | |
| 6 cuotas de $7.692,47 | Total $46.154,85 | |
| 9 cuotas de $5.978,93 | Total $53.810,37 | |
| 12 cuotas de $4.893,62 | Total $58.723,44 |
| 3 cuotas de $12.966,66 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $38.900,00 |
| 3 cuotas de $14.164,78 | Total $42.494,36 |
JOSE PABLO FEINMANN
Ultimos días de la víctima
Seix Barral
Raúl Mendizábal es un sicario eficaz que recibe el en-cargo de matar a Rodolfo Külpe. Un alto mando de la organización -¿una agencia de inteligencia?, ¿un comando parapolicial?- le da un sobre con la foto de su objetivo y unos pocos datos. No sabe nada más; no necesita saber: algo habrá hecho. Mendizábal es metódico, sereno, profesional. Sabe tomarse el tiempo necesario para hacer un trabajo limpio. Pero cerca ya de los 50, algo en él comienza a derrumbarse. Lo que antes era motivo de orgullo -ser el brazo anónimo de una cadena de responsabilidades- hoy le provoca desasosiego. Las muertes lo fueron vaciando. En su primera novela, José Pablo Feinmann reunía con gran destreza las tradiciones de Dashiell Hammett y Jorge Luis Borges. Un policial negro que retrata la década más negra de la Argentina. Publicada originalmente en 1979, escapó a la censura, que no supo reconocer en ella la denuncia de la paranoia del poder y la vigilancia permanente. Últimos días de la víctima, frase que ya pertenece al habla popular, fue un disparo preciso a los militares genocidas.
